¿Cómo leer los componentes de la etiqueta INCI de un champú?

Cada vez son más personas las que deciden preocuparse por los ingredientes INCI de sus productos de cosmética capilar; champús, acondicionadores, mascarillas… todos los productos son el resultado de la mezcla de numerosos componentes de los que es importante conocer sus propiedades, funciones, ventajas y, también, inconvenientes.

Pero, ¿cómo podemos descifrar los componentes? En muchas ocasiones, éstos aparecen con un nombre científico imposible de identificar para la mayor parte de los consumidores, lo que complica reconocer tanto los ingredientes que son dañinos para la piel y el cabello.

Como punto de partida podemos apoyarnos en la Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos (INCI por sus siglas en inglés, International Nomenclature of Cosmetic Ingredients), un directorio de componentes cosméticos con denominaciones científicas que nos ayudará a reconocer la equivalencia de estos ingredientes (jabones, cosméticos, ceras, aceites, pigmentos…) entre el nombre científico y el común.

¿Qué es la INCI?

La Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos (INCI) – es una lista oficial de ingredientes cosméticos, establecida a nivel europeo, que obliga a los fabricantes de champús y otros productos capilares a describir, de acuerdo a su listado, los componentes de las formulaciones en la parte posterior de los envases.

La lista de ingredientes cosméticos que figuran en la nomenclatura INCI debe seguir dos parámetros:

  • La composición de un producto cosmético, como un champú, debe ir ordenada de mayor a menor cantidad. Es decir, los ingredientes del champú que aparezcan al inicio de la etiqueta serán los mayoritarios en la formulación del champú, mientras que los que figuren al final apenas representarán un porcentaje relevante del total.
  • Igualmente, los componentes podrán estar escritos de dos maneras: en latín si proceden de origen natural o vegetal (por ejemplo, plantas) y cuando no hayan sufrido ninguna alteración química artificial y; el resto, con el nombre científico.

Cada vez somos más los consumidores que miramos con atención la composición de los champús y acondicionadores capilares. A la hora de descifrar los componentes de un champú, los componentes principales de éste están al principio de la lista que figure en el envase, lo que facilita la identificación de los que tienen mayor concentración.

En cuanto a la identificación de los componentes por sus nombres en latín (ésto suele ser muy común en las formulaciones de champús orgánicos o de champús veganos que no han sufrido ninguna modificación artificial de los principios activos naturales) se pueden poner varios ejemplos; así, el aceite puro de jojoba podrá encontrarse como ‘aceite de simmondsia chinensis’ mientras que la manzanilla puede reconocerse como ‘camomilla recutita’ y, el agua, como ‘aqua’.

¿Cómo descifrar la etiqueta de un champú?

Descifrar la composición de su champú puede parecer una tarea aburrida pero reconocer los ingredientes e identificar aquellos que son más beneficiosos para el cabello y el cuero cabelludo no es, para nada, complicado.

Para empezar, los fabricantes de cosméticos están obligados a cumplir una estricta reglamentación en lo que respecta a la composición y el etiquetado. En la etiqueta del champú se deben mencionar: la función del producto, sus precauciones de uso, el peso o volumen, la fecha de conservación/caducidad después de la apertura y la composición de sus ingredientes.

La INCI enumera los ingredientes de los productos capilares (champús, acondicionadores, mascarillas…) y permite encontrar sus funciones y posibles contraindicaciones pero, ¿ante qué sustancias debemos prestar mayor atención cuando leemos la etiqueta de, por ejemplo, un champú?

La lista de sustancias potencialmente tóxicas, peligrosas o no ecológicas de la INCI es larga. Pero cuidado, no todos son tan peligrosos como pensamos y es necesario explicar los beneficios e inconvenientes de los ingredientes de los champús y otros productos para el cuidado del cabello.

Parabenos

Los parabenos son conservantes químicos utilizados en los champús por sus capacidades para alargar la fecha de caducidad y uso de los productos. En su mayoría son ingredientes derivados del petróleo muy baratos de producir con propiedades inodoras (no huelen), incoloras (no aportan un color característico), no volátiles (no se pierden en el ambiente) y muy eficaces en un amplio espectro de Ph’s.

Para poder reconocer los parabenos en las etiquetas de los productos capilares podemos buscar la terminación ‘zoato’ (por ejemplo, parahidroxibenzoato) o, directamente, ‘parabeno’, como butilparabeno, propilparabeno, butilparabeno de sodio, propilparabeno de sodio, butilparabeno de potasio y propilparabeno de potasio.

Los parabenos están en tela de juicio por sus efectos secundarios y su capacidad de poder resultar alérgicos para algunas personas, por lo que utilizar un champú sin parabenos reducirá las posibilidades de estar expuesto a un ingrediente sintético tan controvertido para la salud.

En España, la legislación especifica que los productos con un parabeno sólo podrán utilizar una proporción de cuatro gramos por kilo de producto, siendo la presencia de parabenos -sólo- un 0,4% de la formulación completa. Para aquellos productos capilares que contengan más de un parabeno, la legislación española aumenta al doble, es decir, a un 0,8% de la composición total (8 gramos por kilo de producto). Por lo que, en ningún momento, un champú con parabenos podrá superar las cantidades del 0,8% -si contiene más de un parabeno- o del 0,4%.

Siliconas

Las siliconas son un componente artificial muy común en los champús tradicionales por su acción ‘reparadora’ del cabello. En realidad, cuando utilizamos un champú con siliconas, éstas se adhieren a los huecos de las fibras capilares y los rellenan, asfixiando tanto al cabello como al cuero cabelludo, que responde produciendo más sebo y derivando en la aparición de pelo graso.

Para reconocer la presencia de siliconas en un producto capilar puede buscarse la palabra ‘dimeticona’ o las terminaciones ‘cono, ‘uno’, o ‘xano’ de, por ejemplo: dimeticona, feniltrimeticona, amodimeticona, dimeticonol, trimetilsililamodimeticona, ciclopentasiloxano, ciclotetrasiloxano y ciclometicona.

Las siliconas no son materiales especialmente biodegradables por lo que, además de obstruir los poros del cuero cabelludo y rellenar y asfixiar el cabello, también causan daño al medio ambiente. Es por ello que es importante utilizar un champú sin siliconas que ayude a eliminar, con los progresivos lavados, los restos de siliconas del cabello y aporte brillo y firmeza al cabello de forma natural.

PEG o PPG

Los PEG o PPG son unas siliconas solubles en agua (polímetros) derivadas de la industria petroquímica cuya función es servir de elemento de unión del agua y la grasa para crear una espuma que aporte una falsa sensación de limpieza.

Están producidos a base de óxido de etileno y, si bien se desconocen sus riesgos para la salud, sus primeros usos estuvieron relacionados con la creación de gases de combate. Por si solos, los PEG o PPG no suponen un peligro pero pueden facilitar la entrada en el organismo de componentes tóxicos para la salud gracias a su elevado índice de penetración en la piel.

Los champús naturales no permiten más de cinco PEG por producto pero suelen ser más comunes en otros productos cosméticos capilares.

Los PEG o PPG pueden encontrarse mediante las palabras ‘polietilenglicol’  y ‘propileno’, por la terminación ‘eth (como, por ejemplo steareth, ceteareth o sodium laureth sulfate) o por la indicación ‘PEG + número’.

SLS y SLES

Muy relacionados con los PEG o PPG, los SLS y SLES son emulsionantes presentes en champús y geles de ducha. Son los conocidos como ‘sulfatos’ y destacan por sus propiedades detergentes que arrastran todos los materiales presentes en tanto en las fibras capilares como en el cuero cabelludo.

Se encuentran bajo el nombre de Sodium laureth sulfate (SLES) o Sodium Laureth Sulfate (SLS) aunque estos dos tensioactivos también pueden ser conocidos por sus nombres en español/castellano: lauril éter sulfato de sodio (SLES) y el lauril sulfato de sodio (SLS).

SLES, SLS y ALS (Ammonium lauryl sulfate o Lauril Sulfato de Amonio) son surfactantes usados en productos cosméticos por sus propiedades limpiadoras y emulsificantes. Pueden causar alergias cutáneas, irritación del cuero cabelludo o secar los cabellos rizados, al mismo tiempo que debilitan el pelo, por lo que utilizar un champú sin sulfatos es una alternativa natural muy interesante para aquellas personas que quieran recuperar la salud de la piel del cuero cabelludo o no lavarlo y desprotegerlo (eliminan los aceites naturales del cabello) con ingredientes tan agresivos como estos detergentes.

Los sulfatos pueden identificarse en las etiquetas INCI de los champús por la palabra ‘sulfate.

Parafinas y aceites minerales

Las parafinas son ingredientes derivados de la industria petroquímicos que pueden obstruir los poros de la piel y causar espinillas cutáneas. Se suelen utilizar por su acción protectora (crea una barrera impermeable sobre la piel que termina aislándola del medio ambiente e impidendo la respiración celular) pero, en las pieles con tendencia al acné o grasas se debe evitar su uso.

Los aceites minerales, por su parte, se suelen utilizar por sus propiedades antibacterianas (impiden el crecimiento de bacterias) así como hidratantes y estabilizantes. Sin embargo, los aceites minerales tapan los poros de la piel del cuero cabelludo, haciéndolo más vulnerable.

En los cosméticos orgánicos, los aceites minerales son reemplazados por aceites vegetales para el cabello, mucho más beneficiosos para el cuero cabelludo y la fibra capilar por sus propiedades hidratantes del cabello y por el brillo que aportan al pelo. Suelen encontrarse en los champús naturales, orgánicos o veganos.

Ftalatos

Los ftalatos están entre los ingredientes más discutidos de la industria cosmética. Se pueden encontrar en algunos productos para el cabello y, aunque en Europa, sólo se sigue autorizando uno: el ftalato de dietilo se cree que pueden provocar esterilidad masculina y alterar el desarrollo hormonal de las mujeres.

Se emplean para fijar aromas y perfumes así como para aumentar la flexibilidad de los componentes, aunque realmente tienen acción plastificadora. Si tienes oportunidad, elige las etiquetas de champús que sean ‘Phthalate free.

Silicona, sulfato… ¿por qué deberías evitarlos en los champús?

Algunos ingredientes no están exentos de consecuencias para la salud. En este caso, las siliconas y los amonios cuaternarios (QAC) son totalmente inútiles para la piel o el cabello. Estas siliconas sólo aportan una falsa sensación de suavidad cuando, en realidad, estas sustancias son -en realidad- oclusivas: cubren el pelo sin hidratarlo ni nutrirlo, asfixiándolo y dejándolo más dañado y débil debajo de más y más capas de siliconas.

En lo que respecta a la piel del cuero cabelludo, estos agentes oclusivos impiden que los poros cumplan su función principal por lo que el uso de champús con estos componentes puede producirse espinillas, granos y sequedad y picor de la piel del cuero cabelludo.

En cuanto a los sulfatos agresivos de los champús, éstos eliminan el sebo del cuero cabelludo -que lo protege de las agresiones externas- lo que contribuirá a que las glándulas sebáceas del folículo piloso produzcan más y más sebo para protegerse, lo que resultará en: pelo graso. La mayoría de los productos para el cabello que se venden en los supermercados contienen sulfatos -se utilizan para hacer espuma en los champús- pero éstos son agresivos e irritantes para el cuero cabelludo, como el SLS, SLES y el ALS.

El cuero cabelludo, atacado en cada lavado, ya no es capaz de regularse a sí mismo. Es uno de los trucos que usan las marcas para engancharte a sus productos… Los sulfatos también secan la fibra capilar: “tengo el cuero cabelludo graso y el largo seco», ¿quién no ha escuchado alguna vez esa frase?

Existen jabones más suaves como el Sodium Coco Sulfate (SCS – Sulfato de Coco Sódico) o el Sodium Cocoyl Isethionate (SCI – Cocoil Isetionato de Sodio) o bases de lavado ultra suaves a compuestas por azúcar y coco como el Disodium cocoyl glutamate (Glutamato de Coco Disódico/Sódico) o el Decyl glucoside (Glucósido de Coco/Decilo/Laurilo) que pueden resultar menos agresivos con el cabello y proporcionar una respuesta más natural del cabello y el cuero cabelludo que necesita regenerarse y auto-regularse.

Para elegir un champú sin siliconas, sin sulfatos, sin parabenos… dentro del amplio catálogo que ofrecen las marcas, un consejo: elige ingredientes de limpieza capilar suaves y composiciones que lleven pocos ingredientes INCI. Es mejor favorecer los champús, las mascarillas o los acondicionadores que lleven una etiqueta con pocos ingredientes INCI (por ejemplo, un agente de lavado, un coagulante, ingredientes activos hidratantes o nutritivos, un aceite vegetal, una fragancia o aceites esenciales, y algún agente de textura y conservante) que aquellos que acumulan demasiados componentes con baja eficacia.

Para aquellas personas con pelo seco o graso, es mejor elegir champús con agentes limpiadores suaves que no ataquen la piel mientras lavan el cuero cabelludo y el cabello. Estos champús suaves, sin sulfatos, no eliminan en los primeros lavados la silicona acumulada en la fibra capilar, pero el efecto se aprecia a largo plazo, a medida que el pelo comienza a regenerarse y recuperarse de forma natural.

Evita los sulfatos agresivos y los agentes oclusivos en los champús. Espacia el lavado del cabello con los champús para evitar que la piel del cuero cabelludo se sienta estresada y que el cabello sufra una variación demasiado regular (el cabello mojado es más pesado y se hincha, esta variación repetida cada día lo debilitará, incluso si se utilizan productos de cuidado adaptados).

Finalmente, adapta la elección del champú y los cuidados a la naturaleza de tu cabello: poroso o no muy poroso. Esta es la base para elegir un producto para el cabello. Los productos capilares naturales están muy de moda en este momento, por lo que es importante, cuando se elige un champú natural o un champú orgánico, que la etiqueta INCI contenga un amplio porcentaje de ingredientes naturales en el producto que tenemos entre las manos y, a poder ser, el menor número de ingredientes posible.

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