Champú para el pelo seco

A todos nos ha ocurrido en alguna ocasión: notamos el pelo seco, áspero… como si fuese más un estropajo que la melena que pretendemos lucir. Se enreda, parece paja o las puntas se rompen fácilmente, sí -desgraciadamente- estos son los síntomas del cabello seco. Ya sea por la naturaleza de nuestro cabello o por la consecuencia de una mala rutina capilar, es importante remediarlo.

El cabello seco es aquel que carece de sebo, que ha perdido los aceites que hacen que éste luzca su mejor aspecto. Al carecer de sebo, el pelo no consigue humedecerse por lo que se vuelve quebradizo, se rompe y se bifurca. Después, las escamas que cubren la fibra capilar se dañan y el cabello se vuelve opaco. Es en este punto cuando solemos darnos cuenta de que tenemos un problema de salud capilar al que hemos de ponerle remedio. Cuidar el cabello no es ya una cuestión estética, sino de salud.

La ausencia de sebo y su débil secreción por parte del cuero cabelludo puede tener dos orígenes: genético (heredado de alguno de nuestros padres) o derivado de unos malos hábitos capilares, tales como: mal uso de la coloración, uso excesivo de aparatos de emitan calor (secadores y planchas de pelo) o la aplicación -sobre el cabello- productos capilares inadecuados.

Si tu cabello está seco por naturaleza, es probablemente porque carece de sebo. Esta grasa natural del cuero cabelludo protege el cabello y, una producción insuficiente, puede causar un cabello seco y quebradizo. En caso de falta de sebo, se recomienda no lavarse el pelo más de una vez por semana.
Sin embargo, no hay por qué preocuparse: en ambos casos se puede reparar el cabello y recuperar una fibra capilar sana, aunque -si existe una combinación de factores genéticos y malas elecciones de productos para el cabello- será necesario actuar en ambos frentes simultáneamente.

Igualmente la dieta juega un papel fundamental, por lo que una deficiencia de vitaminas -y en consecuencia aumentar el consumo de frutas y verduras- puede ayudar a poner fin a la sequedad en el cabello.

Con unos simples gestos, puedes transformar tu pelo de paja en un pelo sano y hermoso. No tiene nada de complicado: aprende a mimar tu cabello, nutrirlo, hidratarlo, usar ingredientes clave y protegerlo de las agresiones externas como los secadores o los baños de mar (por la acción del agua salada).

Todo lo que tienes que hacer es encontrar una rutina de belleza que te convenga y el mejor champú para tu cabello seco y dañado. De esta manera, el pelo quebradizo pronto no será más que un mal recuerdo para ti.

Cabello seco: ¿cómo elegir el champú adecuado?

Para elegir un buen champú para el cabello seco es importante conocer qué tipo de pelo se tiene pues, emplear un producto no adaptado para el cabello seco puede conllevar problemas en su tratamiento, además de agravar la sequedad que pudiera presentar el cabello.

Existe una amplia gama de productos de cuidado cosmético disponibles en las tiendas de belleza y cuidado capilar que, dependiendo de la naturaleza del cabello, pueden aportar un plus de vitalidad, por lo que no hay excusa para no conseguir el producto o champú adecuado para su cabello seco.

Los productos específicos para el cabello seco nutren e hidratan el cabello. Un buen champú es suficiente y puede hacer milagros por sí mismo pero, también, el cuidado del pelo debe realizarse dentro de un ambiente relajado, proporcionándole el tiempo necesario para su cuidado y haciendo de éste un momento de relajación.

Los champús y productos para el pelo seco necesitan un escrupuloso tiempo de aplicación para funcionar correctamente. Este tipo de productos proporcionan beneficios y eficacia a largo plazo, por lo que el cuidado e hidratación de nuestro pelo seco dependerá del equilibrio entre tiempo y champús utilizados.

A la hora de escoger un champú para pelo seco, hemos de tener en cuenta qué elementos químicos -contenidos en los shampoos- pueden contribuir a secar nuestro cabello. Entre ellos, destacan -fundamentalmente- los sulfatos y, en menor medida, las siliconas.

Los sulfatos (o surfactantes) son un ingrediente común en la mayoría de champús básicos y son muy utilizados por su acción desengrasante y espumosa. A la hora de lavarnos el pelo, existe la falsa creencia de que un champú que genere mucha espuma nos lavará mejor. Sin embargo, aunque los sulfatos son muy efectivos a la hora de higenizar el cabello, son muy irritantes con el cuero cabelludo (en definitiva, son detergentes) por lo que, a largo plazo, además de un cuero cabelludo débil e irritado, tendremos -también- menor queratina y dañada la fibra capilar.

Las siliconas, por su parte, hacen que el cabello esté brillante, suave y fácil de desenredar. Son, también, un componente muy común de los champús básicos pues, por su acción de envolver la fibra capilar y rellenar las puntas abiertas, aportan una falsa sensación de suavidad. Sin embargo, la silicona contribuye a asfixiar el cuero cabelludo pues, al adherirse al pelo como si de una fina capa se tratase, impide que éste respire y se oxigene.

Es por ello que, entre las gamas más conocidas de champús y productos para el cuidado del cabello seco, es importante evitar -en la medida de lo posible- la presencia de estas dos sustancias: son secantes y agresivos para el cabello.

¿Cómo utilizar un champú para el pelo seco?

A la hora de optar por un shampoo para el pelo seco como herramienta para devolver la salud a nuestro cabello, es importante que utilicemos un producto de calidad y que nos fijemos en las especificaciones que describa el fabricante.

No obstante, como puntos básicos, existen una serie de recomendaciones que pueden ser de interés para quienes necesiten unos tips esenciales para su cabello seco. Se recomiendan champús hidratantes y ultra-nutritivos para el cabello dañado, ricos en nutrientes activos como los ácidos grasos, aceites o ceramidas.

El champú será un elemento esencial en nuestra rutina de cuidado del cabello, es importante comprar un buen champú para el cabello seco -específico para este tipo de fibras capilares- que contenga ingredientes activos nutritivos (ácidos grasos esenciales, aceites y ceramidas). Asimismo, acompañar al champú con un acondicionador y una mascarilla especiales para el pelo seco podrán ayudarnos en el tratamiento de la propia fibra capilar y acortar los plazos de recuperación que necesita nuestro cabello.

También, es importante tener claro qué aceites están presentes entre los ingredientes de nuestro champú para el pelo seco; entre los más hidratantes, destacan la manteca de karité, el aceite de argán, el aceite de aguacate o el aceite de jojoba, por propiedades nutritivas.

Rutina para el cabello seco: champú, acondicionador y mascarilla

Este trío de cuidado capilar será el mínimo, un must, necesario para devolverle la vida a tu cabello seco y mantenerlo sano.

Lávate el pelo una o dos veces a la semana como máximo. El uso demasiado frecuente de champús -aunque sean específicos para el pelo seco- dañan el cabello, pues suele presentar un estado más frágil que el cabello ‘convencional’. Así, si lavamos nuestro pelo muchas veces, podemos provocar que la poca grasa natural que produce nuestro cuero cabelludo sea eliminada constantemente, propiciando -además- la irritación de la propia piel.

Masajea tu cabello con delicadeza, acláralo bien con agua tibia o -incluso- fría (evita utilizar agua muy caliente sobre el pelo). Tras aclararlo, aplica un acondicionador que humedezca el cabello y, una vez a la semana, utiliza una mascarilla nutritiva.

Aplica una mascarilla nutritiva para tu cabello seco

¿Por qué necesitamos aplicar, al menos una vez a la semana, una mascarilla nutritiva? El cabello seco necesita ser nutrido en profundidad, y para ello necesitan máscaras. Además de la nutrición e hidratación que podamos proporcionarles mediante nuestra dieta, es importante cuidar el cabello con una mascarilla hidratante intensiva para el cabello seco.

Es esencial aplicar bien la mascarilla y, si es posible, integrarla como un paso más dentro de la rutina de cuidado del cabello seco. Usa la mascarilla nutritiva una o dos veces por semana después del champú y después de lavar el cabello seco.

¿Cómo aplico la mascarilla? Extiende un poco de producto en el cuero cabelludo, repartiéndolo hasta los extremos. Distribuye pelo a pelo, y evita peinarte mientras la mascarilla esté sobre el cabello (ya que existe el riesgo de que parte de la máscara se pueda quitar con el cepillo). Además, evita los poros para no engrasar el cuero cabelludo.

Déjala puesta durante el tiempo indicado por el fabricante -generalmente entre cinco y veinte minutos- idealmente bajo una toalla caliente para mejorar la penetración del producto. Una vez pasada este tiempo (no más de media hora) aclara bien el cabello y sécalo con una toalla húmeda, evitando la utilización de secadores de aire caliente.

Aceites para el pelo seco

Un consejo -personal- es el uso de aceites para el tratamiento del pelo seco. Estos aceites pueden ser de muchos tipos: oliva, argán, almendra dulce… pero la dinámica es siempre la misma; aplica el aceite a lo largo del cabello y en las puntas. Envuelve tu cabello en una toalla caliente para estimular la difusión del aceite.

Si no se dispone del tiempo necesario para aplicar el aceite y dejarlo actuar bajo la toalla, también se pueden utilizar aceites que no necesitan un aclarado posterior. En estos casos, aplicaremos el aceite directamente sobre el cabello seco.

En cuanto a la aromaterapia, las esencias de aceite esencial de geranio egipcio, geranio borbón, Santal Alba o Ylang-Ylang mezcladas con aceite de coco, argán o ricino y aplicadas en el cabello como una mascarilla antes del champú o en las puntas después del champú, nutrirán el cabello profundamente.

Consejos para personas con el pelo seco

Usar productos capilares adecuados para el cabello seco es importante pero, además es necesario adoptar una serie de costumbres que mitiguen la sequedad y fragilidad de nuestro pelo. Algunos de estos consejos y hábitos pueden ser:

  • Invierte en un buen peine de dientes anchos que no provoquen ‘tirones’ innecesarios sobre el cabello seco. Podrían romperlo y, un pelo roto y frágil tiene mal arreglo…
  • Olvídate de los aparatos eléctricos que emiten calor directamente al pelo.
  • Su acción secante es excesivamente agresiva con el cabello, lo que contribuye a hacerlo más frágil y sensible.
  • Utiliza, por contra, productos protectores del calor.
  • Si tienes el cabello tintado, espacia las coloraciones. Los tintes pueden afectar negativamente al pelo, resecándolo.
  • En verano protege tu cabello del sol y del agua de mar. Estos elementos, aunque pudiera parecer lo contrario, secan y debilitan el cabello, volviéndolo frágil e incidiendo -especialmente- sobre el cuero cabelludo (responsable de la producción de los aceites naturales que nutren al cabello).
  • Cuando vayas a la playa o a la piscina, recuerda siempre enjuagarte el pelo con agua limpia y aplicarte aceite hidratante.

Rutina para cuidar y reparar el cabello seco

Para mimar nuestro cabello seco es mejor espaciar el uso de los champús, ya que lavar nuestro cabello diariamente lo debilita (lo ideal es optar por un champú distinto cada dos o incluso tres días). A la hora de comprar un champú para el pelo seco, hemos de elegir aquellos champús suaves y nutritivos sin sulfatos y preferiblemente sin siliconas.

Después del champú, tras aclararnos con agua tibia, es la hora de los tratamientos hidratantes o nutritivos: acondicionadores, mascarillas, cremas, sueros… Este paso es esencial para reparar la fibra en profundidad y obtener una hermosa textura capilar, además de hidratar y fortalecer el cuero cabelludo.

Evista el uso de secadores de pelo. El calor es el principal responsable de acelerar la sequedad del cabello, mucho más que la exposición al sol (aunque, si te expones a los rayos UV -que resecan la fibra capilar- debes aplicar primero un aceite protector). Igualmente, quizá tu problema está en el uso de tintes para el cabello, pues la coloración ataca y es muy agresiva con la fibra capilar.

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