Propiedades humectantes del champú

Mantener sano nuestro cabello no es una tarea sencilla. El pelo, está expuesto a múltiples factores y agentes externos que lo someten a condiciones exigentes de conservación, lo debilitan y hacen que termine volviéndose frágil. En estos casos es cuando es importante humectar e hidratar nuestro cabello, de manera que podamos contar con un cabello en el que la hidratación de las fibras capilares se mantenga en el tiempo.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre hidratar y humectar? Hidratar consiste en aportar agua al propio cabello, ya sea mediante la aplicación de productos especialmente hidratantes o directamente con agua. De esta manera, las fibras capilares entran en contacto con el agua y toman de ella la necesaria. Humectar, por otro lado, supone la creación de una barrera protectora alrededor de cada una de las fibras capilares que componen el pelo, de forma que el agua depositada en ellos como consecuencia de la hidratación no pueda evaporarse y desaparecer del cabello.

Esta barrera, además, permite absorber un cierto grado de humedad del medio ambiente, haciendo que la hidratación no tenga que ser constante. De igual forma, mantener la hidratación capilar (reduciendo la evaporación) favorece la secreción de sebo por parte de la glándulas sebáceas del folículo piloso, lo que favorece no sólo la hidratación acuosa, sino la producción de aceites esenciales tanto en el pelo como en el cuero cabelludo.

El cuero cabelludo es una parte fundamental del cuidado capilar: mantener la piel hidratada y protegida con humectantes -estas propiedades pueden encontrarse en los champús, por ejemplo- favorece la captación de agua y su mantenimiento a nivel cutáneo, lo que protege a la piel del cuero cabelludo de la sequedad y la irritación. Y es que, la piel hidratada y humectada resistente mejor las agresiones externas de los factores ambientales.

Champús humectantes que mantienen la hidratación

En el mercado existen multitud de champús humectantes que mantienen la hidratación del cabello, ayudando a mantener una correcta salud capilar.

Las propiedades humectantes de un champú actúan como un sellador de la humedad que hemos aportado al cabello, por lo que es importante aportar un volumen consistente de hidratación al pelo que haga que el humectante selle la humedad; de lo contrario, el humectante no será eficiente.

El ejemplo más claro de una mala aplicación del humectante es el caso en el que se aplica un producto humectante sobre un cabello que no está correctamente hidratado. En estos casos, cuando el cabello está deshidratado y no contiene un nivel de agua suficiente, el humectante secará el cabello durante el proceso de sellado capilar.

Si no se dispone de un champú que hidrate y humecte el cabello, un método sencillo para lograr el objetivo será aplicar aceites esenciales sobre las fibras capilares cuando éstas aún se encuentran húmedas -por ejemplo, automáticamente después de la ducha o de haberlo mojado con agua- o tras haber empleado un acondicionador que no necesite aclarado (leave in), un procedimiento muy utilizado en el Método Curly Girl para cabellos rizados.

Sequedad y humectación del cuero cabelludo y del pelo

La piel tiene una necesidad distinta en cada momento y la que forma el cuero cabelludo no es diferente. Esta piel, que se encuentra en la cabeza, puede tener problemas para mantener la humedad y tener un aspecto seco. La piel seca es aquella que produce menos aceites esenciales de los que necesita para mantener un nivel adecuado de hidratación.

La aplicación de productos humectantes funcionan como barrera protectora sobre la piel del cuero cabelludo, evitando la evaporación del agua y la humedad cutánea.

En estos casos, los champús humectantes ayudan a mantener la hidratación del cuero cabelludo, propiciando que los aceites esenciales hidraten el cabello y eviten la sequedad e irritación propios de la sequedad.

Es necesario recordar que no es lo mismo sequedad que hidratación: la sequedad es un problema crónico que suele necesidad tratamiento y aportes externos que ayuden a mantener la hidratación -en este caso- del cuero cabelludo y las fibras capilares; mientras que la deshidratación de la piel del cuero cabelludo es temporal y puede solventarse fácilmente con una aportación extra de hidratación, volviéndola más flexible, elástica y suave.

Excepto en aquellos casos en los que se tenga una piel muy muy seca, un champú o producto humectante es más que suficiente para mantener la piel hidratada.

¿Cómo saber que el cuero cabelludo sufre sequedad?

El cuero cabelludo está tapado por el cabello y no poderlo ver, en ocasiones, es la peor señal para dejarlo desatentido. Sin embargo, observar un pelo débil (quebradizo, opaco, y con las fibras capilares resecas) suele ser uno de los principales síntomas de un problema de hidratación en el cuero cabelludo.

La piel del cuero cabelludo, como la del resto del cuerpo, varía su estado a las diferentes estaciones del año y se comporta de una manera diferente en función del clima o las condiciones ambientales a las que esté sometida.

El invierno y el verano suelen ser las épocas del año en las que más puede llegar a sufrir el cuero cabelludo dados los contrastes térmicos que se encuentran entre el interior de los edificios y la temperatura ambiente (que puede ser muy fría o muy caliente).

Estos cambios drásticos de temperatura impiden que el cuero cabelludo responda efectivamente produciendo más o menos aceites esenciales (sebo), lo que hará que termine resecándose y sufriendo irritación. Algunos de los síntomas del cuero cabelludo debilitado que podemos apreciar en el cabello son la aparición de puntas abiertas, mayor electricidad estática (frizz) en el cabello y pérdida de brillo.

Igualmente, no sólo el calor natural es perjudicial para el cabello. Utilizar planchas o secadores que emitan mucha temperatura puede debilitar las fibras capilares y el cuero cabelludo. También la utilización de químicos agresivos (alisados, permanente y tinte) pueden hacer que el pelo se vuelva débil y quebradizo.

Humectación del cabello con los cambios de estación bruscos (verano e invierno)

La sequedad del cuero cabelludo y del cabello pueden mitigarse con champús humectantes y acondicionadores que mantengan las condiciones naturales de nuestro propio cabello. Una buena opción pueden ser los champús humectantes que contengan aceite de almendras. Las propiedades de la almendra regeneran el equilibrio natural del cuero cabelludo, formando una capa protectora sobre él y las fibras capilares.

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